LA FAMILIA CELADORA ESPAÑOLA
(FACE) Y LA FAMILIA CELADORA PERUANA (FACEPE) la forman un grupo de laicos que se
comprometen a vivir, testimoniar su fe, su vida
cristiana y evangélica vinculados al Carisma de
amor de las Madres Celadoras bajo las líneas de
su Fundadora: la Madre Amadora.
¿A qué se compromete?:
-
A cuidar su vida
cristiana mediante el encuentro con el Señor,
la reflexión-vivencia de la Palabra y la
frecuencia de Sacramentos.
-
A ser testigos del
Carisma de la Madre Amadora que es el amor.
-
A dar a conocer el
Amor de Cristo siendo ejemplos vivientes de
entrega, servicio y alegría en sus ambientes
y trabajos.
-
A extender y dar a
conocer el mensaje evangélico mediante el
Carisma de las Madres Celadoras.
¿Cómo lo consigue?:
-
Mediante una
espiritualidad basada en el Evangelio,
-
una formación
constante, y
-
un compromiso de
vida o Testimonio.
¿Qué ofrece?:
-
Seguimiento de
Jesús, fundamento y modelo a seguir, en los
aspectos del Carisma de la Madre Amadora.
-
Inserción eclesial,
es decir, sentirse Iglesia y al servicio de la
Iglesia.
-
Espiritualidad y
misión compartida.
-
Relectura secular
del Carisma de las Madres Celadoras.
Las Celadoras celebramos con inmenso gozo el
regalo que el Señor ha dado a nuestra
Institución. Con regocijo ha visto nacer una de
las nuevas formas de integración del carisma de
la Madre Amadora, la Rama Seglar de nuestra
Institución. Sus miembros, laicos
comprometidos, unidos a nuestro Carisma y
objetivos viven en sus puestos de trabajo y
hogares el testimonio vivo del Amor de Cristo. Son
ejemplo en sus hogares de amor y unidad. Esta rama
seglar ya tiene vida y se llama FACE
(Familia Celadora Española) y FACEPE
(Familia Celadora Peruana) añadiendo a sus
siglas el país que la forma. Es uno de los
mejores regalos que actualmente tiene la
Institución.
La misión de la Rama Seglar o Familia Celadora
es extender el Carisma de la Institución que en
su día fundó la Madre Amadora. Su forma de vida,
su sólida formación cristiana, bíblica y
teológica así como el cuidado de su vivencia
interior hacen de sus miembros cristianos
comprometidos a fomentar el amor y la unidad,
bases de nuestro Carisma, en los ambientes donde
se mueven o están radicados.
Seglares y religiosas formamos una sola
familia, la Familia Celadora que se nutre
de un mismo ideal y que transmite las actitudes
del Corazón de Cristo: el amor, la misericordia,
la entrega, la ayuda y servicio incondicional. Los
componentes de esta cuidada familia son fermento
que pequeñas semillas siembran el mundo de amor.
Les mantiene un único fin: ser testigos de
Jesús con la práctica del amor y de la unidad.
Están destinados a consolar, bendecir, ayudar y a
curar las muchas heridas de nuestra sociedad y
sobre todo a ser apoyo para la gente que les
rodea. |